555 KUBIK | facade projection | from urbanscreen on Vimeo.
Vía | Urbanscreen
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Las abejas, seducidas por un aroma lleno de feromonas, intentan aparearse con las flores, pero sin darse cuenta se llevan polen después de su visita.
Ahora, investigadores en el sur de Francia, descubrieron cómo esta suerte de engaño podría ayudar a que surjan nuevas especies de orquídeas.
"Esta estrategia de polinización sólo se conoce en estas flores", explicó el doctor Nicolas Vereecken, el científico de la Universidad Libre de Bruselas, de Bélgica, que encabezó el estudio.
El trabajó apareció en la publicación científica BMC Evolutionary Biology.
"Es algo muy peculiar que las flores, con el fin de atraer a los insectos, imiten las señales de apareamiento de los insectos hembra en lugar de ofrecer néctar, aceite o polen", continuó Vereecken.
El experto indicó que la clave se encuentra en el aroma que producen las flores.
Esta abeja macho fue cautivada por el aroma de la Ophrys lupercalis.
Si bien ambas especies engañan a las abejas macho, al hacerse pasar por insectos hembra, las dos emiten aromas muy diferentes que atraen a distintas variedades de abejas.
"Debido a que usualmente atraen a diferentes tipos abejas solitarias y a que la posición de cada una en la orquídea es diferente -una especie recoge las masas de polen sobre su cabeza y otra en el lomo-, no hay ninguna posibilidad de que se produzca una polinización cruzada", explicó Vereecken.
Por medio de un análisis de video, los investigadores encontraron que las abejas que se sintieron atraídas hacia un tipo de flor por alguna razón habían sido t
entadas a aparearse con otras.
"Hemos observado al macho de una especie de abeja, que por lo general visita a las Ophrys arachnitiformis, yendo hacia otra orquídea. La abeja recoge una masa de polen en su cabeza y otra masa de polen en su espalda", dijo Vereecken.
"Esto demuestra lo rápido en que se puede romper este aislamiento reproductivo durante una sola visita", añadió.
Luego que el equipo analizó con más detalle el nuevo híbrido de orquídea, hicieron otro descubrimiento sorprendente.
Los científicos pensaban que cualquier orquídea híbrida producía un atractivo aroma de hembra, a medio camino entre los que producían sus plantas progenitoras.
Sin embargo, este híbrido estaba produciendo un perfume completamente diferente, que a su vez atrajo el cortejo sexual de una tercera especie de abeja.
Esto significaría que si el híbrido no era estéril, como era el caso de éste, se había creado una especie completamente nueva de orquídea.
Antes de este hallazgo, los investigadores creían que los nuevos tipos de orquídea surgieron como producto de mutaciones graduales, que con el tiempo alteraron el aroma de las flores hasta que atrajeron a nuevos polinizadores, impidiendo la polinización cruzada con su forma no mutada.
Pero el descubrimiento del híbrido añadió otra dimensión, aseguro Vereecken.
"En este caso observamos un cambio drástico en una sola generación. Este estudio demuestra prácticamente todos los pasos que conducen a la creación de una nueva especie", concluyó.
Vía | BBC Mundo

responde en su página web oficial que "siempre que una mujer sufre una violación corre el peligro de que la maten".Una de las grandes dudas del ser humano siempre ha sido averiguar por qué razón le picaban los mosquitos. Un grupo de investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha aplicado un método para saber cómo identifican los artrópodos –mosquitos, pulgas y chinches– a sus víctimas, procedimiento que les permitirá predecir los modelos de transmisión de enfermedades infecciosas como la fiebre amarilla, el dengue o la malaria y, a su vez, elaborar mejores políticas de control.
Pero...¿en qué consiste la novedosa técnica? Cuando un insecto nos pica una parte de nuestra sangre se queda en su aparato digestivo y es ese ADN el que los científicos han analizado. Las conclusiones del estudio se han publicado en la revista Plos One. Lo que les posibilita el análisis es descubrir en qué momento los mosquitos pican más al ganado, en cuáles más a los humanos y por qué.
Uno de los autores de este trabajo es el investigador del CSIC Jordi Figuerola que afirma que “las nuevas técnicas moleculares servirán para determinar, por ejemplo, si tener animales de compañía sirve para que los mosquitos piquen menos a las personas y más al perro, al gato o al canario”. También podrá ser una fuente importante de información para averiguar cómo afectan los cambios en la abundancia de hospedadores alternativos al riesgo de contacto de las poblaciones humanas con el virus West Nile en Estados Unidos o Europa, o el dengue en Sudamérica, Asia o África.
Otro posible caso de aplicación podría ser la fiebre amarilla que solo se da en África, Sudamérica y Centroamérica, que se transmite por mosquitos y afecta a primates y humanos. Figuerola declara que “se cree que el virus se mantiene en los monos y en ciertos momentos se dan brotes epidémicos. Con este método podremos entender si estos brotes son debidos a cambios en los patrones de alimentación de los mosquitos, o qué especies actuarán con más facilidad como puente entre monos y humanos”.
GUSTOS PECULIARES
¿Les suena lo de la sandre dulce, no? Pues a partir de ahora no les va a servir de excusa, esa creencia “ no parece tener fundamento científico” reconoce Jordi Figuerola. Si le pican los mosquitos es porque huele a queso o a sudor. Como lo oyen. A los bichitos no les gustan los olores agradables. Les agrada la temperatura corporal y la ropa húmeda, especialmente si la empapan en sudor. Otros se sienten atraídos por sustancias presentes en la piel y al Anopheles Gambiae le agrada el olor del queso llamado Limburguer cheese ya que la bacteria implicada en su producción está emparentada con otra que vive en los pies humanos. Tengan cuidado porque según las familias a las que pertenezcan, estos 'encantadores' seres vivos pican en lugares distintos.
Teneís que verlo!!!!
Tantísimas horas después, sus huellas han quedado estampadas en la madera del citado templo. Así, como si se tratara de arena de la playa.
Hua Chi, doctor en medicina tradicional y que anda por los 70 años (eso cree él), se lo tomó como un estricto ritual personal. Todas las mañanas, antes de la salida del sol, este monje llega al monasterio, se coloca en sus propias huellas y reza sobre unas mil oraciones antes de pasear por los alrededores.
«Durante los primeros cinco años eran entre 2.000 y 3.000 veces al día. Pero me he ido haciendo mayor y en los últimos tiempos solo llego a las 1.000», dice, lamentando que, durante el frío invierno, «no paso de las 500».
Vía | 20minutos.es

Tal vez sea cuestión de higiene, pero más bien de la higiene de nuestras ideas preconcebidas y del lavado de cerebro al que hemos sido sometidos. La gente suele imaginar una vagina como un reducto de gérmenes que debe de lavarse con dedicación hasta que de ella desaparezca cualquier olor o lubricación. Esto no es así. La flora vaginal está repleta de gérmenes, es cierto, pero los gérmenes se pasean tranquilamente por todos los órganos de nuestro cuerpo. Lo importante es dilucidar qué tipo de gérmenes son, porque la total ausencia de gérmenes también es nociva. En condiciones saludables, por ejemplo, las bacterias de la vagina tienen una función beneficiosa.
Una vagina de olor desagradable no siempre es sinónimo falta de higiene (de hecho, el exceso de higiene es peor que la falta de higiene, pues se destruye la imprescindible flora vaginal). Un olor fétido puede ser producido por lo que se llama vaginitis bacteriana, una infección que produce compuestos como la trimetilamina, que curiosamente es la misma sustancia que otorga su olor al pescado poco fresco. También encontraremos putrescina, que es lo que hallaremos en la carne putefracta, y cadaverina, que ya os imagináis de dónde proviene el nombre.
Una vagina sana debe estar poblada por una colonia de lactobacilos, las mismas bacterias que se encuentran en el yogur (sean o no de bífidus activos y demás zarandajas). Los lactobacilos viven ahí dentro, protegidos del exterior, calientes, bien alimentados por las proteínas y los azúcares del tejido, y a cambio proporcionan protección frente a bacterias invasoras generando desinfectantes como el ácido láctico y el peróxido de hidrógeno. Por eso una vagina sana desprende un aroma similar al del ácido láctico del yogur y posee un pH del 3,8 al 4,5, más o menos la que tiene un vaso de vino (superior al café negro pero inferior al limón). Como dice la divertida Natalie Angier en Mujer, una geografía íntima, ésta en la vagina que canta, la vagina con bouquet, con cuerpo.
Otro de los desencadenantes de la vaginitis bacteriana, además del exceso de higiene, son los hombres. En concreto, su semen. La eyaculación masculina en el interior de la vagina también puede trastocar la flora vaginal. Al parecer, los espermatozoides no son capaces de nadar en el medio ácido de una vagina sana, así que vienen envueltos en una solución alcalina, que incrementan el pH de la vagina, favoreciendo la invasión de bacterias no deseadas. Normalmente, un simple coito no provoca esta reacción, pues la vagina recupera con bastante facilidad su pH, pero los riegos aumentan cuando se mantienen muchas parejas sexuales diferentes, ya que las defensas inmunológicas, entonces, no funcionan tan bien. Así que antes de decir con ligereza que una vagina huele a pescado, quizá habría que plantearse si en realidad el responsable de ese olor no ha sido el semen de un hombre. O mejor dicho, el semen de muchos hombres diferentes.
Vía | GenCiencia
¿Qué la do del papel aluminio hay que usar para envolver los alimentos?

Tratamiento con agua
Proceso de cloruro de metileno
Tratamiento con dióxido de carbono